Orgasmos Masculinos

El punto G fue nombrado así en honor del ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg quien dijo haber descubierto la zona en los 1950. 

Desde entonces muchos -principalmente terapeutas sexuales, medios de comunicación y la industria pornográfica- han logrado mantener la popularidad del punto G.

Desde hace algún tiempo atrás viene tomando fuerza esta practica.

No solo lo hacen hombres homosexuales, también lo practican hombres heterosexuales con sus parejas.

Pero existe un fenómeno que se da muy a menudo de estos últimos, es que a pesar de que para ellos es agradable y lo practican, no lo asumen, al menos en publico.

Al parecer se debe a una sociedad, donde el criterio que predomina es el del machismo, y que los hombres que son hombres, no ¨deben¨ dejarse siquiera tocar el ano.

Pero la sociedad la crean los individuos, así que el criterio predominante es la insensata idea de no tocarse, ni dejarse tocar una de las zonas mas erógenas que tiene el hombre, el ano.

Pero dónde se encuentra este famoso PuntoP, que crea tal revuelo?

El punto P es una zona clave de la anatomía masculina para el placer y se ubica en la zona de la pared anterior del recto cercana a la próstata, a unos cuatro centímetros del ano.

Al introducir un dedo y realizar una suave presión en este punto puede notarse la próstata –una glándula del tamaño de una nuez o una castaña– y esto será un claro indicativo de que hemos llegado al punto P.

Ahora se entiende de mejor manera porque tanto Miedo a tocar este punto, que al hacerlo, desata un placer inmenso en el hombre.

Lo más común que se dice, es que, el hombre que se toca o se deja tocar esta zona es gay, homosexual, maricón, o cualquier otro calificativo usado para denigrarlo, y disminuir su virilidad.

Pero la realidad es que, científicamente, este es uno de los puntos más erógenos en el hombre, tal como lo es, el clítoris en la mujer, y a nade en su sano juicio, se le puede ocurrir que una mujer que se toque o que otro toque su clítoris sea el hecho por si mismo, lésbico.

Desde nuestro criterio muy muy particular, se cree que, al no permitir gozar de uno de los puntos que proporciona mucho placer en el hombre, se debe a:

  • El hombre cuando fue niño, quedo marcado por una experiencia en ese sentido, que jamas lo converso con nadie, por miedo a que lo juzguen.
  • Tiene miedo que al decir que le gusta experimentar estas experiencias, lo critiquen, y lo sencuren.
  • No lo hace de la manera adecuado, por lo que le produce dolor, y esto hace que más que agradable sea una experiencia traumática.

En cualquiera de los casos, se resuelve si enfrenta el miedo y lo comunica, a su pareja, para que esta lo direccione a un especialista, que se dirija directamente al especialista.

Solo se necesita sacar el valor que todos tenemos dentro, y conversarlo, seguro después de eso, y aunque no se lo practique, será una carga menos en la psiquis de ese hombre.

Te invito a seguir leyendo mas temas, desde un enfoque diferente, ya que estamos para romper tabúes y paradigmas

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JM

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